

Volvo PV36
Carioca
1. El Concepto: Aerodinámica Radical
A principios de los años 30, la industria automotriz estaba fascinada con la aerodinámica. El ingeniero sueco Ivan Örnberg, que había trabajado en la industria estadounidense (específicamente en Hupmobile), regresó a Suecia con ideas revolucionarias.
El resultado fue el PV36, un auto diseñado para "cortar el viento". Su apodo, "Carioca", no fue oficial de Volvo; se dice que fue bautizado así por el baile sudamericano que estaba de moda gracias a las películas de Hollywood de la época, evocando un espíritu exótico y moderno.
2. Diseño: Un vistazo al futuro
El PV36 no se parecía a nada que Volvo hubiera fabricado antes. Sus rasgos más distintivos eran:
-
Faros integrados: A diferencia de los autos de la época con faros "saltones", los del PV36 estaban encastrados en la carrocería.
-
Cubiertas de ruedas traseras (faldones): Para mejorar el flujo de aire.
-
Parabrisas dividido: En forma de "V" para reducir la resistencia.
-
Construcción robusta: Fue uno de los primeros Volvo en utilizar una estructura de acero integral, reforzando la fama de seguridad de la marca.
-
3. Ficha Técnica y Rendimiento
Bajo su carrocería futurista, el Carioca era una máquina potente y sofisticada para su tiempo.
- Motor 6 cilindros en línea (Tipo EC)
- Cilindrada 3.67 litros
- Potencia 80 CV
- Suspensión Independiente en el eje delantero (una gran innovación para Volvo)
- Velocidad Máxima Cerca de 120 km/h
4. Un fracaso comercial, un éxito histórico
A pesar de su ingeniería avanzada, el PV36 fue un choque cultural para el público sueco.Precio elevado: Costaba unas 8,500 coronas suecas, una fortuna en 1935.
Estética polarizante: Su aspecto era "demasiado americano" o demasiado extraño para el conservador mercado europeo.
Solo se fabricaron unas 500 unidades (más un chasis que terminó siendo un descapotable por la firma Nordbergs).
Volvo aprendió la lección y, para el siguiente modelo (el PV51), simplificó las líneas y bajó los costos.
El legado del Carioca
Hoy en día, el PV36 es una joya de colección. Se estima que solo sobreviven unas 25 a 30 unidades en todo el mundo, lo que lo convierte en uno de los Volvo más buscados por los museos. Fue el auto que demostró que Volvo no solo sabía construir máquinas duraderas, sino que también podía competir en la cima del diseño mundial.
¿Sabías que...?
El nombre "Carioca" se popularizó tanto que hoy incluso el propio museo de Volvo en Gotemburgo lo utiliza para referirse al modelo.



